Los 7 pecados capitales del marketing

Día a día me encuentro con colegas que hablan del marketing como la solución a cualquier problema que pueda tener la empresa. Y aunque es cierto que una buena gestión del marketing es fundamental, illness no es menos cierto que esa gestión del marketing hay que hacerla de forma ordenada, cialis organizada y creativa; porque si no, sildenafil podemos caer en alguno de los pecados capitales… del marketing.

Creativity

Lujuria. Desde hace mucho tiempo el sexo ha sido un excelente reclamo publicitario. Desde la famosa chica que descubría su busto mientras buscaba a Jack, al chico que hacía un descanso en su jornada laboral para tomarse una Coca-Cola Light, muchas han sido las marcas que han recurrido a cierta connotación sexual en su estilo publicitario para atraer clientes, aunque algunas con más éxito que otras. Aunque los tiempos cambien, la condición humana es difícil de cambiar: el sexo en publicidad puede estar bien (en función del posicionamiento de la marca), y cierta sexualización de la comunicación puede ser efectiva, aunque sin caer tan bajo como el “sexo gratis”, por la simple razón de que crea expectativas que luego no se pueden cumplir, y sobre todo porque hay que ser muy cautos a la hora de utilizar este recurso. Por lo tanto, sexo sí, lujuria no.

Pereza. Uno de los grandes problemas de muchas empresas es la falta de acción (la pereza) en muchos aspectos del marketing, especialmente en cuanto a innovación se refiere. Aunque cada vez son más empresas que se actualizan y consideran el marketing como fundamental, también son muchas que por miedo o por pereza no terminan de aprovechar todo lo que el marketing les puede ofrecer (especialmente en temas de marketing on line).

Gula. Generalmente la se identifica con la glotonería, con el consumo excesivo. Y en este caso no es de comida y bebida, sino con la actitud de muchas empresas en la utilización excesiva de determinados medios. Me refiero especialmente a medios digitales: lo que antes le llamaríamos gula ahora le podemos llamar spam (aunque no solo del digital). Ese uso excesivo de algunos medios y soportes para conseguir notoriedad o simplemente un incremento de las ventas. El spam, ya sea en forma de mail o banner, o ya sea en forma de folleto o flyer en nuestro buzón o en nuestro parabrisas, como la gula, puede causar una indigestión en nuestros clientes, pero indigestión provocada por nuestra marca.

Ira. La ira como sentimiento no ordenado, ni controlado, de odio y enfado, es algo que puede afectar y mucho a cualquier persona, pero sobre todo puede afectar a las decisiones que se tomen y en cuestiones de marketing, esa ligereza afectará no solo a la imagen y a la reputación de la marca; sino también, y consecuentemente, a nuestro público objetivo. A cualquier empresa le gusta triunfar, y el triunfo en marketing es el triunfo de la empresa, pero cuando vienen mal dadas, mejor que actuar con ira, merece la pena reflexionar si nuestras acciones han sido las adecuadas y en su caso, rectificar nuestra política, nuestra estrategia o nuestras acciones.

Envidia. El “y yo también quiero”… cuanto mal está haciendo a muchas empresas. Vemos que una empresa lanza un producto, y decidimos sacar uno similar (sin hacer ningún tipo de análisis, ni de estudio), porque es una acción de reacción a la competencia. Vemos que una empresa utiliza un determinado estilo publicitario, y hacemos lo mismo… algo que ahora vemos mucho (como la “moda de la publicidad emocional”), tanto que hay ocasiones en las que es imposible diferenciar un anuncio de otro: como uno Mediamark de uno de Worten. La envidia lleva a la falta de originalidad, a la falta de diferenciación, y apostar por crear confusión en el mercado es una puesta muy arriesgada y que en raras ocasiones sale bien.

Avaricia. Una empresa está para ganar dinero, para obtener beneficios, eso es indiscutible. Pero no a costa de cualquier cosa. La ética en formas y comportamientos, especialmente con el cliente: ayuda a crear una imagen amable de marca. En muchas ocasiones es preferible dejar de intentar vender algo a un cliente y fidelizarlo, que intentar venderle algo más y perderlo para siempre.

Soberbia. Sin duda el peor de los pecados capitales del marketing. Esa autosuficiencia de la que hacen gala muchas empresas (y muchos de sus directivos), que considerándose por encima del bien y del mal, preferirán negar la mayor antes que reconocer su error. Este endiosamiento y falta de alcance de miras, es sin duda una imprudencia, y las imprudencias se pagan.

Posiblemente evitando estos pecados capitales, puedas alcanzar la gloria eterna; y la gloria eterna el mundo del marketing es el éxito de tu marca.

Florent Santos, es profesor y Consultor de Marketing y Comercio Internacional, su cuenta de twitter es @florent_santos y su página web es http://www.evenmk.com/

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *